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Conciliación bancaria: del extracto en PDF a los movimientos cruzados

·4 min de lectura

Conciliar no es hacer que dos números coincidan. Es explicar por qué son distintos. Un extracto que se lee solo le quita el trabajo mecánico y le deja el que sí importa.

La conciliación bancaria es de esas tareas que todo el mundo sabe que hay que hacer y casi nadie hace al día.

La razón es sencilla: es mecánica y larga. Doscientos movimientos en el extracto, doscientos en los libros, y alguien cruzándolos con el dedo en la pantalla. Se deja para el fin de mes, el fin de mes se convierte en el trimestre, y para cuando aparece una diferencia ya nadie se acuerda de qué pasó ese día.

Lo primero: qué es conciliar, en serio

Hay una confusión que cuesta cara.

Conciliar no es lograr que el saldo del banco y el de los libros sean iguales. Casi nunca lo son, y no tienen por qué serlo.

Conciliar es explicar la diferencia. Un cheque girado que el beneficiario no ha cobrado, una consignación de última hora que el banco no ha abonado, una comisión que el banco cobró y usted todavía no registró: todas son diferencias legítimas.

La conciliación buena no dice "cuadró". Dice: "la diferencia es de $1.240.000 y se compone de estos cuatro movimientos, por estas razones."

Y de ahí sale lo importante: una conciliación forzada —donde alguien mete un ajuste para que dé— es peor que una que no cuadra. La que no cuadra le avisa que hay algo por resolver; la forzada esconde el problema y encima ensucia la contabilidad.

Lo que se puede automatizar y lo que no

Se automatiza: leer el extracto y emparejar lo obvio. Un pago de $3.450.000 el 14 de marzo contra un egreso de $3.450.000 el 14 de marzo es el mismo movimiento; que eso lo empareje una persona a mano es desperdiciar a la persona.

No se automatiza: decidir qué hacer con lo que no emparejó. Esa parte es criterio, y es justo donde está el valor de la conciliación.

Un buen sistema hace lo primero para dejarle a usted tiempo para lo segundo.

Cómo funciona

En Contafir se sube el extracto en PDF o incluso como foto, y el sistema lee los movimientos y los cruza contra lo que ya está registrado.

Que acepte una foto no es un capricho: muchos bancos pequeños todavía entregan el extracto impreso, o el contador lo recibe por WhatsApp. Exigir un formato que el cliente no tiene es lo que hace que una función no se use nunca.

Lo que queda después del cruce es la lista corta: lo que no emparejó. Y esa lista es la conciliación de verdad.

Qué hacer con lo que no emparejó

Casi siempre es una de estas cinco cosas, y conviene reconocerlas rápido:

1. Está en el banco y no en sus libros. Comisiones, cuotas de manejo, 4x1000, intereses. Hay que registrarlas: es plata que salió.

2. Está en sus libros y no en el banco. Un cheque girado sin cobrar, o una consignación después de la hora de corte. No se toca nada: se explica y se espera.

3. Está en los dos pero por valores distintos. Aquí hay un error, suyo o del banco. Casi siempre es un dígito transpuesto.

4. Está duplicado. El mismo pago registrado dos veces. Se anula uno —anular, no borrar: tiene que quedar rastro.

5. No sabe qué es. Una consignación de alguien que no identifica. No la invente. Déjela pendiente y averigüe. Un ingreso mal aplicado a un cliente que no era genera un problema peor que dejarlo sin aplicar unos días.

Dos cosas que casi nadie revisa

La comisión del datáfono. Si vende con datáfono, al banco no entra lo que facturó: entra lo facturado menos la comisión. Si su sistema no separa esa comisión en su propio renglón, el banco nunca va a cuadrar y la diferencia va a parecer un misterio. (Lo mismo con las pasarelas de pago y con Mercado Pago, que descuentan comisión, envío e impuestos antes de depositar.)

Las cuentas de cada sede. Si tiene varias sucursales, cada una debería tener su propia cuenta contable de banco y de caja. Con todas apuntando a la misma cuenta, la conciliación mezcla movimientos de sitios distintos y no hay forma de rastrear nada.

Con qué frecuencia

Semanal. No mensual.

Con un extracto que se lee solo, conciliar una semana toma minutos, y una diferencia de hace tres días alguien todavía la recuerda. Una de hace tres meses es arqueología.

Y hay una razón de fondo: la conciliación es el único control que tiene sobre el efectivo. Es donde aparecen los pagos duplicados, los cobros que el banco no avisó y —cuando pasa— los movimientos que nadie autorizó.


En Contafir, "Extracto bancario digitalizado" viene con el plan Pro: se sube una foto o un PDF, el sistema lee los movimientos y los cruza contra lo registrado. Las comisiones de datáfono y de las pasarelas se causan en su propio renglón al momento de la venta, y cada sede lleva su propia cuenta de caja y de banco — que son las dos cosas que hacen que un banco nunca cuadre.

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