CONTAFIR ERP CONTROL TOTAL • SOFTWARE EN LA NUBE
InicioGuíasContabilidad automatizada: qué significa de verdad y qué se deja de teclear

Contabilidad automatizada: qué significa de verdad y qué se deja de teclear

·6 min de lectura

Todo programa contable dice ser automático. La prueba no es lo que diga el folleto: es contar cuántas veces se teclea una sola venta antes de que aparezca en el balance.

"Contabilidad automatizada" está en el folleto de todos los programas contables del país. Y sin embargo, en la mayoría de las empresas que los usan, alguien sigue pasando las ventas del mes a un asiento contable.

Algo no cuadra. Vale la pena entender qué.

La prueba de las tres tecleadas

Hay una forma sencilla de medir esto, y no requiere entender de contabilidad. Tome una sola venta y cuente cuántas veces alguien la teclea antes de que aparezca en el balance.

En muchísimas empresas colombianas la respuesta es tres:

  1. En la caja o en la factura, para cobrarle al cliente.
  2. En el inventario, para descontar lo que salió.
  3. En la contabilidad, para hacer el asiento.

Tres veces el mismo dato. Y como son tres momentos distintos, hechos por personas distintas, aparecen las tres consecuencias de siempre: se demora, se equivoca, y cuando no cuadra nadie sabe cuál de las tres está mal.

Un programa de verdad automatizado responde uno. Se teclea la venta, una sola vez, y todo lo demás sale de ahí.

La diferencia que casi nadie explica

Aquí está la trampa, y es de lenguaje.

Casi todos los programas del mercado tienen un módulo de contabilidad. Eso significa que traen una pantalla donde usted puede hacer asientos contables, con sus débitos y sus créditos, más cómoda que en Excel.

Eso no es contabilidad automatizada. Eso es un cuaderno mejor.

Contabilidad automatizada es otra cosa: que el acto de vender ya SEA el asiento contable. Que no exista un segundo momento en el que alguien "contabiliza" lo que ya pasó. Porque ese segundo momento es exactamente donde se pierde el tiempo y donde se cuela el error.

La pregunta que lo revela todo: después de facturar, ¿alguien tiene que hacer algo más para que eso quede en la contabilidad? Si la respuesta es sí, no está automatizado — está digitalizado, que no es lo mismo.

Qué genera una sola venta

Vale la pena ver el tamaño de lo que se está evitando. Esta es una venta corriente: producto de $119.000 con IVA incluido, pagado con datáfono, que a usted le costó $60.000.

Un solo movimiento en la caja, y el asiento que le corresponde es este:

Cuenta Débito Crédito
11100508 · Banco116.025
519505 · Gastos comisiones (2,5% del datáfono)2.975
413501 · Ventas100.000
2408 · IVA por pagar19.000
613501 · Costo de ventas60.000
143501 · Inventario60.000

Seis renglones. Y hay que fijarse en tres cosas que casi nunca se hacen bien a mano:

La comisión del datáfono tiene su propio renglón. Al banco no entraron $119.000, entraron $116.025. Si eso no se separa, el banco queda "cuadrado" con una plata que la pasarela se quedó, y esa diferencia aparece meses después en una conciliación que nadie entiende.

El costo sale al mismo tiempo que la venta. No al final del mes. Por eso se puede saber la utilidad real de hoy, hoy — y no en tres semanas.

El inventario baja en el mismo movimiento. No hay un momento en que lo vendido y lo que dice el kárdex sean cosas distintas.

Ahora multiplique por las ventas de un día. Eso es lo que se deja de teclear.

Dónde se esconde de verdad el trabajo manual

La venta es la parte visible. Pero en la mayoría de las empresas el tiempo se va en otras cuatro cosas, y son las que hay que preguntar:

1. Las compras. Una factura de proveedor mueve inventario, IVA descontable, retención en la fuente y la cuenta por pagar. Si el programa solo registra "una compra" y después alguien hace el asiento, no cambió nada.

2. Los recibos de caja. Cuando un cliente abona a su deuda, eso cruza contra su cartera. Si hay que buscar la factura a mano y aplicarla, ahí se van horas cada semana.

3. La nómina. Salud, pensión, riesgos, parafiscales, provisiones. Es el asiento más largo del mes y el que más se equivoca. Si sale de la misma liquidación que se le paga al empleado, no hay forma de que difieran.

4. Los canales de venta. Si vende en Mercado Libre o en una tienda web, cada pedido de allá es una venta acá. Bajarla a mano —o peor, "cuadrarla al final del mes"— es rehacer todo el problema en otra parte.

Si un programa automatiza la venta pero le deja estas cuatro a mano, la mitad del trabajo sigue siendo suya.

Qué tiene que ser cierto para que funcione

La automatización no se logra con un botón que diga "contabilizar". Se logra cuando el programa está construido de cierta manera, y hay tres condiciones:

Una sola verdad. El precio de un producto, la tarifa de IVA, la cuenta contable de cada forma de pago: cada dato vive en un solo lugar. Cuando el mismo dato está escrito en dos partes, tarde o temprano dicen cosas distintas y el programa empieza a mentir sin avisar.

Las reglas configurables por empresa, no escritas en el programa. La comisión que le cobra el datáfono la negocia cada quien. Si ese porcentaje está fijo dentro del programa, a todos los clientes se les descuenta el que negoció el primero, y el banco de los demás queda descuadrado. Lo mismo con las cuentas de cada sede, las tarifas de ICA y las de retención.

Que se pueda mirar antes de guardar. Un buen sistema le enseña el asiento que va a hacer antes de hacerlo. Eso convierte la automatización en algo que se puede auditar en vez de una caja negra en la que hay que creer.

Las cuatro preguntas para una demostración

Cuando le muestren un programa, estas cuatro separan lo real de lo del folleto. Pídalas en vivo, no en diapositivas:

  1. "Hágame una venta y muéstreme el asiento que quedó." Debe salir

completo y en el momento — no "al cierre del día".

  1. "¿Dónde configuro la comisión que me cobra mi datáfono?" Si no hay

dónde, está fija en el programa y le va a descuadrar el banco.

  1. "Registre una compra con retención y muéstreme el asiento." Aquí se

cae la mitad de los programas.

  1. "¿Qué pasa si me equivoco?" Anular tiene que dejar rastro, no borrar.

Si un movimiento se puede borrar sin dejar huella, eso no es contabilidad.

Lo que cambia en la práctica

Cuando esto funciona de verdad, lo que cambia no es que "se ahorra tiempo". Es algo más de fondo:

  • El cierre del mes deja de ser un proyecto. No hay nada que contabilizar

al final, porque ya está contabilizado. El cierre se vuelve revisar, no construir.

  • Los números sirven para decidir. Saber la utilidad del mes pasado el día

20 del siguiente es un dato histórico. Saberla hoy es una herramienta.

  • Los informes a la DIAN dejan de dar miedo. Salen de los mismos asientos

que se hicieron solos. No hay que armarlos: hay que imprimirlos.

  • El error deja de esconderse. Cuando el dato se teclea una sola vez, si

está mal se ve de una — no aparece tres semanas después en un descuadre que hay que rastrear hacia atrás.


Contafir está construido así de entrada: la venta, la compra, el recibo de caja, la nómina y los pedidos de Mercado Libre y de la tienda web quedan contabilizados en el mismo momento en que ocurren, con su costo, su inventario y su comisión. Cada empresa configura sus propias tarifas, y el asiento se puede ver antes de guardarlo.

Esto ya lo hace Contafir por usted

Factura ante la DIAN, causa la venta y deja el inventario al día sin que nadie vuelva a teclearlo. Pruébelo con sus propios datos.

Empezar la prueba

Otras guías