Punto de venta y cierre de caja: facturar rápido sin descuadrar el día
Un punto de venta que no está conectado a la contabilidad no le ahorra trabajo: se lo aplaza. Todo lo que no hizo en el mostrador alguien lo hace después, con menos información.
En un mostrador con fila, lo único que importa es atender rápido. Nadie va a escoger cuenta contable con tres personas esperando.
Por eso muchos negocios acaban con dos sistemas: uno rápido para vender y otro, aparte, para la contabilidad. Y entre los dos, una persona pasando los datos de uno al otro.
Ese trasvase es el problema. Todo lo que el punto de venta no hizo en el momento, alguien lo hace después — con menos información y días más tarde.
Lo que debería pasar con cada venta
Cuando el cajero cobra, deberían ocurrir seis cosas a la vez, sin que él tenga que pensar en ninguna:
- Se emite la factura, con su consecutivo.
- Baja el inventario, en ese mismo instante.
- Sale el costo de lo vendido.
- Entra la plata a la cuenta que corresponde — y aquí está el detalle que casi
nadie hace bien.
- Si fue con datáfono o financiación, su comisión se separa.
- Queda el asiento contable completo.
El cajero solo ve el paso 1. Los otros cinco son el trabajo que no habrá que hacer después.
Por qué su cierre de caja no cuadra
Si el cierre le da diferencias todos los días, casi siempre es por una de estas tres — y ninguna es culpa del cajero.
1. La comisión del datáfono
Es la número uno, con diferencia.
Usted vende $119.000 con datáfono. Al banco no entran $119.000. Entran $119.000 menos la comisión. Si el sistema registra la venta completa contra el banco, esa cuenta va a estar inflada todos los días, y la diferencia se acumula sin que nadie sepa de dónde sale.
Lo correcto es que la comisión salga en su propio renglón de gasto en el mismo momento de la venta. Y que el porcentaje sea el que usted negoció — no uno escrito dentro del programa, porque cada empresa negocia el suyo.
(Con financiación tipo Addi hay un giro más: la plata no entra a ningún banco ese día. Queda como cuenta por cobrar a la financiera, aunque la factura salga a nombre de su cliente.)
2. Todas las sedes contra la misma caja
Si tiene dos puntos y los dos registran contra una sola cuenta de "Caja", ninguno de los dos va a cuadrar nunca. No hay forma de saber cuánto le corresponde a cada uno.
Cada sede necesita su propia cuenta de caja y de banco. No es un lujo contable: es la única manera de arquear una sede sin adivinar.
3. El pago mezclado
Un cliente paga una parte en efectivo y otra con tarjeta. Si el sistema solo admite una forma de pago por factura, el cajero va a hacer alguna maña — partir la factura, o registrarlo todo como efectivo. Y el arqueo se va al piso.
Lo que hay que mirar al cerrar
Un buen resumen del día responde cuatro preguntas, y en este orden:
- ¿Cuánto se vendió? Y con qué se pagó: cuánto en efectivo, cuánto por
cada banco, cuánto por datáfono.
- ¿Cuánto debería haber en el cajón? Solo el efectivo, ya descontados los
retiros del día.
- ¿Cuánto hay de verdad? Lo que se cuenta.
- ¿De cuánto es la diferencia, y de qué es?
Un cierre que solo dice "vendimos $4.300.000" no sirve para arquear. La pregunta del arqueo no es cuánto se vendió: es cuánto debería haber en el cajón, que es otra cosa muy distinta.
Y una recomendación de operación: cierre todos los días. Una diferencia de $20.000 de hoy alguien la recuerda —el vuelto de la señora del final—. La misma diferencia de hace tres semanas no la resuelve nadie.
Lo que hace rápido a un POS
Tres cosas, y ninguna es el diseño:
El buscador. El cajero escribe dos o tres palabras sueltas —"broca 1/4"— y aparece. Si toca saber el código exacto, la fila crece.
Las fotos de los productos. En un almacén con miles de referencias parecidas, la foto evita facturar la equivocada. Vale más que cualquier atajo de teclado.
Que el precio y el IVA ya estén bien. Un cajero no debería estar decidiendo tarifas de IVA en el mostrador. Eso se define una vez en la ficha del producto.
En Contafir el punto de venta viene desde el plan Básico, conectado al mismo inventario y a la misma contabilidad: al vender baja el stock, sale el costo y se arma el asiento. Cada sede lleva su propia caja y su propio banco, las comisiones de datáfono y de financiación se causan en su renglón con el porcentaje que usted negoció, y el resumen del día dice qué entró, qué salió y con qué se pagó.
Esto ya lo hace Contafir por usted
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